Situada
en la Plaza de la Magdalena, sin duda el centro neurálgico de este
barrio presidido por la Iglesia del mismo nombre, donde desde
los primeros pobladores se ubicaron los edificios principales de la
ciudad.
De
esta plaza parten callejones serpenteantes, originarios de la época
musulmana hacia el Castillo, y es el eje de las denominadas
calles maestras, que contribuirían a expandir la ciudad al borde
del cerro hasta adoptar a partir del s. XIII su actual
configuración.
En
ella se ubica una farola de bronce fundido profusamente labrada de
finales del siglo pasado, con cuatro puntos de luz en forma de
faroles, tres de ellos distribuidos en sendos brazos y uno central
más alto
IGLESIA
DE LA MAGDALENA
La
iglesia fue edificada sobre una mezquita que, parece ser, fue
mandada construir por Abd-al-Rahman II (Abderramán ll) en el año
825 d.C. Mezquita Aljama de la antigua ciudad musulmana, villa que
fue conocida como Madinat Yayyan.Constaría aquella mezquita de 5
naves separadas por columnas de mármol negro. Junto a ella, como
era habitual, un patio para abluciones rodeado por una galería de
arcos, que es el que hoy se conserva adosado a la iglesia.
En
1966 fue objeto de una restauración y nueva reconstrucción,
lleva das a término por el arquitecto D. Luis Berges Roldán
que finalizaron en 1983. Es la más antigua de las parroquias hoy
existentes en la ciudad.
La
iglesia está edificada en estilo gótico. Consta de cuatro naves,
una más ancha que las demás, separadas por pilares
irregulares no alineados. De pilar a pilar se voltean arcos
apuntados, realizándose la cubierta por bóvedas de nervios con
formas de lagartos (presencia evidente de la secular leyenda del
“Lagarto de la Magdalena”) que apoyan en ménsulas sobre los
capiteles.
La portada principal es
una muestra del gótico isabelino, enmarcada con pilastras con haces
de baquetones y rematada en flameros y crestería sobre cornisa a
modo de alfiz. El arco de entrada, de medio punto rebajado o
carpanel, parece posterior por las dovelas que se aprecian en el
tímpano y los escudos del Cardenal Merino y del Obispo D. Diego de
Tavera, que fue el encargado de restaurar la puerta. Este Obispo fue
el que costeó la puerta propiamente dicha y encargó a Andrés de
Vandelvira la remodelación de la torre-campanario, de origen
musulmán, a partir de 1.555.
Sobre
el arco de acceso, vemos un altorrelieve de Sta. María Magdalena.
BAÑOS
ÁRABES
Construidos
en el siglo XI, los Baños Árabes están ubicados en los sótanos
del Palacio de Villardompardo. Cuentan con una extensión de 450
metros cuadrados, lo que los convierte probablemente en los más
grandes de cuantos se pueden visitar en España. A juzgar por los
restos de decoración almohade que se conservan en algunas de sus
Salas, debieron de ser restaurados hacia finales del siglo XII.
Tras
la conquista de la ciudad en 1246 por Fernando III el Santo su uso
continuó durante los primeros años de dominio cristiano. Será
entre los siglos XIV y XV cuando desaparezca su función como baño
al establecer los cristianos en sus salas unas tenerías. Muestra de
ello son los restos de sus instalaciones que aún se conservan en
las Salas Templada y Caliente.
A
finales del Siglo XVI don Fernando de Torres y Portugal, Conde de
Villardompardo y Virrey del Perú, edificó su Palacio sobre los
Baños, quedando parte de ellos ocultos entre los cimientos y
sótanos, permaneciendo de esta forma durante los siglos XVIII y
XIX.
A principios del siglo XX, el Palacio pasa a formar parte del patrimonio inmobiliario de la Diputación Provincial de Jaén, institución que, entre 1901 y 1903, libera el espacio de varias casas adyacentes al inmueble con el fin de construir una Capilla para el Hospicio de Mujeres. Estas obras debieron afectar a los restos que aún quedaban de los baños.
En 1913, durante la inspección de la fábrica del Palacio de Villardompardo con motivo de la realización del Catálogo Monumental de Jaén, fue descubierta una pequeña parte de los Baños por don Enrique Romero de Torres.
Apenas cuatro años más tarde, fueron visitados por el Catedrático de Arqueología don Manuel Gómez Moreno, quien, una vez tomados los datos oportunos, propuso el inmueble como Monumento Nacional. Dicha propuesta fue aceptada y en 1931 los restos son declarados Monumento Nacional con el número de Registro General 528.
A principios del siglo XX, el Palacio pasa a formar parte del patrimonio inmobiliario de la Diputación Provincial de Jaén, institución que, entre 1901 y 1903, libera el espacio de varias casas adyacentes al inmueble con el fin de construir una Capilla para el Hospicio de Mujeres. Estas obras debieron afectar a los restos que aún quedaban de los baños.
En 1913, durante la inspección de la fábrica del Palacio de Villardompardo con motivo de la realización del Catálogo Monumental de Jaén, fue descubierta una pequeña parte de los Baños por don Enrique Romero de Torres.
Apenas cuatro años más tarde, fueron visitados por el Catedrático de Arqueología don Manuel Gómez Moreno, quien, una vez tomados los datos oportunos, propuso el inmueble como Monumento Nacional. Dicha propuesta fue aceptada y en 1931 los restos son declarados Monumento Nacional con el número de Registro General 528.
En
1936 comienzan las obras de restauración bajo la dirección de don
Leopoldo Torres Balbás y su compañero, el arquitecto jiennense don
Luis Berges Martínez. No obstante, estas obras se verían
interrumpidas por el comienzo de la Guerra Civil.
No será hasta 1970 cuando la Dirección General de Bellas Artes encargue el primer proyecto de restauración de los Baños al arquitecto don Luis Berges Roldán, hijo del anterior. A este proyecto inicial se suceden otro seis más en años sucesivos, los dos últimos en 1980 y 1982, en convenio con la Diputación Provincial de Jaén. Gracias a los trabajos fueron descubiertas la mayor parte de las Salas que hoy pueden contemplarse.
Finalizada las obras en 1984, la Asociación Europa Nostra otorgó la Medalla de Honor de ese año a la restauración de los Baños Árabes.
Las Salas que componen los Baños Árabes son:
No será hasta 1970 cuando la Dirección General de Bellas Artes encargue el primer proyecto de restauración de los Baños al arquitecto don Luis Berges Roldán, hijo del anterior. A este proyecto inicial se suceden otro seis más en años sucesivos, los dos últimos en 1980 y 1982, en convenio con la Diputación Provincial de Jaén. Gracias a los trabajos fueron descubiertas la mayor parte de las Salas que hoy pueden contemplarse.
Finalizada las obras en 1984, la Asociación Europa Nostra otorgó la Medalla de Honor de ese año a la restauración de los Baños Árabes.
Las Salas que componen los Baños Árabes son:
El
vestíbulo
de ingreso es una sala transversal de 14 metros de longitud por 3,80
metros de anchura, con alcobas en ambos extremos separadas del resto
de la sala por arcos de herradura sobre medias columnas, esquema que
se irá repitiendo en todas las demás salas. A ambos lados de la
entrada se ubican sendas tacas.
La sala está cubierta por bóveda de medio cañón y cuenta con 18 luceras estrelladas.
El suelo estuvo revestido de mármol blanco y las paredes enlucidas y pintadas con decoración de arquerías en color rojo sobre fondo blanco.
Sala Fría (al-bayt al-barid)
Contigua y muy similar a la anterior aunque de menor tamaño (11,4 m x 3,50 m.), esta sala también está cubierta por bóveda de medio cañón en la que se sitúan 12 luceras. La alcoba situada en el extremo derecho está cubierta con cúpula con 5 luceras.Sala Templada (al-bayt al-wastani)
Consiste en un gran salón cuadrado de 11´30 m x 11,30 m que, a su vez ,encierra otro cuadrado central, éste cubierto por una gran cúpula de casquete semiesférico sobre pechinas.
La cúpula no descansa sobre muros macizos sino sobre arcos de herradura soportados por ocho columnas. En las cuatro esquinas del gran salón quedan otras cuatro cúpulas menores, y los espacios restantes se cubren con cuatro bóvedas de medio cañón con 3 luceras en cada una de ellas.
Esta gran sala da paso, mediante dos arcos de herradura, a otra sala de 11,30m x 2,80 m que preside todo el conjunto y que está cubierta mediante bóveda de medio cañón; teniendo, sendas alcobas en los extremos cubiertas con cúpulas con luceras.Sala Caliente (al-bayt al-sajum)
Con unas dimensiones de 15,90 m de longitud por 3,30 m de anchura, la sala caliente es muy similar a las salas anteriores. Está cubierta con bóveda de medio cañón con 15 luceras y con sendas alcobas en los extremos con 5 luceras cada una de ellas. Esta sala está situada junto a las calderas donde se calentaba el agua. Sus muros están recorridos por chimeneas ocultas por las que circulaba el aire caliente.
En el centro de la sala, un gran arco abocinado la separa del lugar donde estaba la caldera. A ambos lado de este arco central, dos pequeñas estancias, contienen: una, un baño cuadrado de asiento y la otra, dos tinajas.
Bajo su suelo de piedra, toda la estancia está hueca: numerosos pequeños pilares de ladrillo lo soportan, permitiendo que circule el aire caliente que, por su tendencia natural, sube y se adhiere al suelo, calentándolo.

La sala está cubierta por bóveda de medio cañón y cuenta con 18 luceras estrelladas.
El suelo estuvo revestido de mármol blanco y las paredes enlucidas y pintadas con decoración de arquerías en color rojo sobre fondo blanco.
Sala Fría (al-bayt al-barid)
Contigua y muy similar a la anterior aunque de menor tamaño (11,4 m x 3,50 m.), esta sala también está cubierta por bóveda de medio cañón en la que se sitúan 12 luceras. La alcoba situada en el extremo derecho está cubierta con cúpula con 5 luceras.Sala Templada (al-bayt al-wastani)
Consiste en un gran salón cuadrado de 11´30 m x 11,30 m que, a su vez ,encierra otro cuadrado central, éste cubierto por una gran cúpula de casquete semiesférico sobre pechinas.
La cúpula no descansa sobre muros macizos sino sobre arcos de herradura soportados por ocho columnas. En las cuatro esquinas del gran salón quedan otras cuatro cúpulas menores, y los espacios restantes se cubren con cuatro bóvedas de medio cañón con 3 luceras en cada una de ellas.
Esta gran sala da paso, mediante dos arcos de herradura, a otra sala de 11,30m x 2,80 m que preside todo el conjunto y que está cubierta mediante bóveda de medio cañón; teniendo, sendas alcobas en los extremos cubiertas con cúpulas con luceras.Sala Caliente (al-bayt al-sajum)
Con unas dimensiones de 15,90 m de longitud por 3,30 m de anchura, la sala caliente es muy similar a las salas anteriores. Está cubierta con bóveda de medio cañón con 15 luceras y con sendas alcobas en los extremos con 5 luceras cada una de ellas. Esta sala está situada junto a las calderas donde se calentaba el agua. Sus muros están recorridos por chimeneas ocultas por las que circulaba el aire caliente.
En el centro de la sala, un gran arco abocinado la separa del lugar donde estaba la caldera. A ambos lado de este arco central, dos pequeñas estancias, contienen: una, un baño cuadrado de asiento y la otra, dos tinajas.
Bajo su suelo de piedra, toda la estancia está hueca: numerosos pequeños pilares de ladrillo lo soportan, permitiendo que circule el aire caliente que, por su tendencia natural, sube y se adhiere al suelo, calentándolo.

RESTOS
RECINTO AMURALLADO DEL CASTILLO
Especialmente
en la ladera norte, subiendo por la conocida tradicionalmente como
"Vereda de Manolito Ruíz", desde la carretera de
Circunvalación a la altura del castizo barrio de la Magdalena, a
media ladera del monte encontramos interesantes vestigios del
antiguo recinto amurallado de la ciudad de Jaén, no solo medievales
, pues también se observan vestigios incluso ibero-romanos. Varias
torres, algunas en buen estado de conservación, como el torreón de
la llana, muros de varios metros de altura e incluso un portillo, el
"Portillo de la Llana", se han conservado en una zona de
gran riqueza arqueológica que alberga, incluso, los restos
arqueológicos de la antigua alcazaba, a media ladera del cerro de
Santa Catalina, todavía no excavados ni puestos en valor por las
administraciones culturales.
Existen
también vestigios de las murallas y un portillo de acceso a la
ciudad en la ladera que finaliza en la confluencia de la Carretera
de Circunvalación con la Carretera de subida al Castillo de Santa
Catalina, no obstante, estas últimas, son mucho menos
espectaculares que las anteriormente mencionadas.
También,
cercado al Parador Nacional, hallamos restos del que fuera Castillo
de Abrehui, que junto al Alcázar Nuevo (acutal castillo y Centro de
Interpretación), y el Alcázar Viejo (en el espacio que hoy ocupa
el Parador Nacional), además de la Alcazaba de Jaén, más abajo, a
media ladera del monte, formaban el conjunto defensivo del cerro,
complementado por sus murallas que enlazaban con la ciudad.
ARCO
DE SAN LORENZO
Único
vestigio de la que fuera iglesia parroquial de San Lorenzo. En este
espacio se ubicó el altar mayor del templo gótico-mudéjar, que
precisó voltear la calle, en forma de Arco, para dar mayor
capacidad a dicha iglesia. En su interior se encuentra una hermosa
capilla, alicatada con azulejos mudéjares, bóveda de cascarón y
bellas yeserías. En la sala superior restos de un arco mudéjar y
otros objetos de interés. El conjunto es de gran belleza, a pesar
de su exiguo espacio, y actualmente es gestionado por la Asociación
Cultural "Amigos de San Antón".
IGLESIA
DE SAN BARTOLOMÉ
Una
de las antiguas parroquias medievales de la ciudad, durante mucho
tiempo se sospechó sobre su posible origen como mezquita, aunque
actualmente parece descartado. De traza mudéjar en su interior, de
gran belleza, cuenta con una singular pila bautismal, en cerámica
verde vidriada, con inscripciones góticas, y es uno de los templos
que también tienen importante participación en la Semana Santa de
Jaén.
La
plazuela donde se ubica, Plaza de San Bartolomé, es un delicioso
rincón del Casco Antiguo donde se encuentran edificios de gran
belleza, como la Casa del Miedo (ver leyenda Casa del Miedo), y a la
misma se abren tres fachadas de la iglesia, generando un conjunto de
varias plazuelas a su alrededor.
ANTIGUAS CARNICERÍAS Y BAÑOS DEL NARANJO
Edificio
que contiene en su estructura toda una serie de fases históricas
desde el siglo XI hasta el siglo XX. Ubicado en la Plaza de los
Caños, frente a la fuente del mismo nombre, se le conoce en ámbitos
eruditos con el nombre de "Edificio de los Caños".
Por
otra parte en la fachada y algún escudo que conserva, encontramos
los restos de un edificio renacentista, que tuvo la función de
Carnicerías Públicas. Previamente había funcionado como tahona.
Finalmente
en el siglo XX el edificio funciona como escuela, lo que deja en él
como huella una magnífica intervención de estilo neomudéjar,
perfectamente conservada y visible en un bello patio. El conjunto se
encuentra en fase de estudio para su recuperación desde hace 16
años y se cree inminente su puesta en valor
No hay comentarios:
Publicar un comentario